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En los mariscos la frescura
y la calidad han de ser
aspectos fundamentales para
evitar intoxicaciones.
El contenido de grasas del
marisco no es muy elevado, y
destacan las poliinsaturadas,
con ácidos grasos omega 3,
que juegan un papel
importante en la prevención
de enfermedades
cardiacas. El problema
nutricional de su consumo es
la cantidad de colesterol
que poseen, por lo que hay
que vigilar su consumo en
exceso. Por la necesidad de
refrigeración, los productos
del mar serán lo último que
compremos, después los
guardaremos
en el frigorífico en la zona
más fría y los consumiremos
como mucho en dos o tres
días. Los moluscos como las
almejas o los berberechos,
los mantendremos en un
plato; nunca los cerraremos
herméticamente, ya que, al
estar vivos morirían por la
falta de oxígeno. Tampoco se
pueden congelar frescos. |